A través de los años ha demostrado que el éxito no solo es el resultado del esfuerzo; sino también de voluntad, determinación, pasión y perseverancia.
Su capacidad de innovar, inspirar y crear un cambio positivo en la sociedad, la han convertido en una destacada líder, que se ha catapultado como un verdadero referente del mundo empresarial panameño.
María Isabel Mariño de Anguizola, nació el 2 de marzo de 1959 en Bogotá – Colombia. En el año 1979 llega a la República de Panamá, luego de contraer matrimonio con Sergio Anguizola Miró, e inicia así, el proyecto de mayor relevancia en su vida ¡SU FAMILIA! Fruto de esta unión conyugal, nacieron sus hijos Sergio Arturo Anguizola Mariño y Mónica Anguizola Mariño.
Paralelo al rol de madre, cursó estudios de psicología en la Universidad Santa María La Antigua, donde alcanza otra de sus metas al obtener su título en 1985.
Seguidamente, comienza a laborar en la empresa familiar de seguridad conocida como MIMSA, S.A., que bajo el liderazgo de su esposo, había iniciado operaciones en 1983, prestando servicios de seguridad y vigilancia, únicamente a las dependencias de los Estados Unidos radicadas en Panamá; entre ellas la Embajada, Consulado, y otras sedes de la misión diplomática en la ciudad capital.
¡Pero su historia, no siempre fue sencilla! La relación contractual con el gobierno americano y la lucha aguerrida por la democracia en Panamá, la conllevó a enfrentarse en 1989, a un desafío inimaginable, al resistir la presión y persecución generada por la cúpula militar durante la Cruzada Civilista, asumiendo junto a ejecutivos de la empresa, serias consecuencias del régimen, entre ellas la privación de su libertad y la separación de su familia.
Fortalecida, con gran determinación y la certeza de un futuro prometedor, después de grandes experiencias aleccionadoras, en 1990, tras la invasión de Estados Unidos a Panamá, decide nacionalizarse y junto a su esposo impulsar el negocio familiar, ampliando los servicios hacia el sector comercial, residencial, bancario y marítimo, que les permitió alcanzar un importante estándar como referentes en el país, abriendo nuevas puertas hacia el sector logístico.
Entre los retos más memorables, sobresale la obtención del contrato de seguridad y vigilancia de los Puertos Balboa y Cristóbal, cuando fueron privatizados a Panamá Ports y la adjudicación del contrato de vigilancia de la Zona Libre de Colón, permitiendo en aquella época, la generación de unas 375 plazas de empleo, reafirmando así la esperanza y el compromiso con el desarrollo socioeconómico de Panamá.
La determinación por mantener unida a su familia, marcar la diferencia y aprovechar las oportunidades del momento; sin perder la esencia de ser mujer, la llevó años después a tomar otra difícil decisión: hacer un cambio radical e iniciar una nueva etapa de la vida de su familia en la provincia de Chiriquí, para aprovechar junto a su esposo una importante oportunidad de negocios; esta vez vinculada al sector agroindustrial y agropecuario, mediante la administración del Molino Miró, donde funge como Gerente General.
Con escasos conocimientos en la materia, pero con la convicción de fortalecer la empresa y seguir dejando un legado, María Isabel llegó el 13 de enero de 2002 a Chiriquí y el día 15 asume el reto formal al frente de la empresa, donde su primer desafío fue la puesta en marcha de una nueva maquinaria. No obstante, nada pudo amilanar su determinación y a medida que crecían las dudas, ampliaba de forma paralela sus conocimientos y se rodeaba de expertos, que le facilitaron el logro de los objetivos, hasta conseguir la reestructuración de la empresa a Procesadora de Granos Chiricanos – Arrocera Miró, luego del cambio de sus accionistas.
Paralelo a su rol admirable como Directora Ejecutiva, al día de hoy , en la agroindustria dedicada al proceso y transformación del arroz y granos básicos para el consumo nacional; María Isabel reforzó diversos compromisos, enfocados en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), con un respaldo constante a las diferentes fundaciones, asociaciones y programas de donaciones.
Pero más allá de los logros financieros; la habilidad de inspirar y motivar a quienes le rodean, es otra de las características de María Isabel, quien también es admirada por su testimonio, autenticidad y la necesidad de crear conciencia sobre el rol que desempeña la mujer en todas las áreas, vinculándose a diferentes organizaciones, entre ellos el Centro de Competitividad de la Región Occidental de Panamá CECOM-RO.
En el 2017, sentó un precedente importante en el país, al convertirse en la primera mujer en ocupar la silla presidencial de un gremio empresarial referente de la región occidental, al lograr el respaldo de los miembros de la Cámara de Comercio de Chiriquí, donde impulsó importantes iniciativas en beneficio de la comunidad empresarial, la economía y la educación; sin eludir el compromiso de RSE.
Desde allí lideró proyectos relevantes vinculados a diversos sectores , entre ellos Cada Joven Un Líder, luego de establecer una importante alianza con la multinacional especializada en el manejo de desempeño Franklin Covey LATAN, el cual estaba enfocado en desarrollar el liderazgo y la misión de vida de los estudiantes pregraduandos de los colegios públicos más relevantes en Chiriquí. Este proyecto ha servido de plataforma para impulsar el nuevo programa denominado El Líder en Mí, que espera reforzarse el próximo año, en un número plural de escuelas primarias en la provincia.
Culminado su periodo presidencial en la Cámara de Comercio, la amplia trayectoria personal y profesional, le permitió alcanzar posteriormente la presidencia de la Asociación Nacional de Molineros, donde reafirmó su compromiso, con la producción del principal grano en la dieta de los panameños, permitiendo la integración de figuras destacadas al sector, entre ellos representantes del IICA; fortaleciendo en conjunto con otras organizaciones las escuelas de campo, orientadas a mejorar la productividad y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de productores mecanizados de arroz.
María Isabel Mariño, no solo es una líder empresarial exitosa, sino también un modelo a seguir para todos aquellos que buscan equilibrar el crecimiento con la integridad y la pasión. Actualmente se propone desafíos importantes como el fortalecimiento de la familia, el impulso a la visión estratégica del Molino Miró, el robustecimiento de la cadena agroalimentaria del arroz; el apoyo decidido del proyecto El Líder en Mí, la participación activa en iniciativas de recolección de desechos en los hogares y comercios para propulsar la cultura del reciclaje, entre otros.
Para María Isabel, el principal ejemplo de vida, es que le recuerden como una mujer optimista, amigable y respetuosa; defensora de la familia como base de la sociedad; creyente del trabajo en equipo y como una gran trabajadora que se esfuerza diariamente para fortalecer su fe, colocando a Dios como prioridad en su vida.
María Isabel, asegura que el trabajo dignifica y que la mujer no debe perder la esencia de que es mujer por excelencia; agrega que debe contar con un plan de vida, sin perder el objetivo para realizarse a nivel personal y profesional.
Está convencida que la esperanza se traduce en perseverancia y que todas las generaciones deben esforzarse para entenderse y aceptar que nos necesitamos unos a otros, para perdurar en el tiempo.
Su capacidad para innovar, inspirar y crear un cambio positivo, es un ejemplo que permite reafirmar que el liderazgo y el éxito, pueden ir de la mano con valores y propósitos, convirtiéndola en una merecida Empresaria del Año 2023; máximo galardón otorgado por la Cámara de Comercio, Industrias, Agricultura y Turismo de Chiriquí, para honrar a los socios que se han destacado como baluarte, por su aporte al desarrollo del país.